lunes, 25 de noviembre de 2013

“Al rechinche el sol”

La verdad es que no sé muy bien cómo se escribe “al rechinche el sol”, pero hoy os traigo estas palabras para contaros una situación que me ha hecho pensar en el léxico.

 Me encontraba en clase de inglés, y nuestra profesora cuando no conocemos alguna palabra del vocabulario nuevo que estamos trabajando, nos pregunta por el significado en castellano. Pues en eso andábamos el pasado día, cuando nos dio una frase para que la tradujésemos: “Don´t get sunburnt!”.

En ese momento, lo primero que se me vino a la cabeza fue lo siguiente: “¡No estés al rechiche el sol!”. Pero, ¡por supuesto!, no dije nada; me quedé callada. En realidad, pensé que mi traducción no iba a ser entendida por mis compañeros, y, a la vez, podía llegar a ser motivo de risa.

 Sin embargo, al salir de clase, durante el día, estuve pensando sobre ese sentimiento de vergüenza que había sentido en la mañana. No me atreví a decir “Al rechiche el sol”, a pesar de ser algo que me ha dicho mi madre en muchas ocasiones. De boca de mi padre no recuerdo haberlo oído, por lo que no puedo saber sí es exclusivo del pueblo de Mieza.

 Aún así, siendo de un lugar u otro, en décimas segundo, percibí que no era palabra para decir. ¿Qué estupidez, no? Sin darnos cuenta, ciertas palabras, (sobre todo, en nuestro caso, del leonés) se van desprestigiando, y con ello, caen en el olvido. 

 Pienso que estudiar idiomas es algo enriquecedor, pero no debemos olvidar nunca nuestra lengua materna, ni tan siquiera la “lengua familiar”. Me gustaría que en un futuro, los hijos de los hijos de las gentes de Las arribes (También aplicado a los demás zonas) pudieran hablar y manejarse perfectamente en los distintos idiomas, pero siempre manteniendo esas palabras que dan sentido a su origen.

 

jueves, 26 de septiembre de 2013

El fiel galgo



 Hoy una vecina me ha contado una historia que me ha sorprendido bastante.

No hace muchos años, en un pueblo de Zamora, un hombre que se dedicaba al campo tenía un galgo a su cargo. El animal no era suyo, sino de un familiar que se dedicaba a la caza, pero como este último vivía fuera de allí, se encargaba su tío. Perro y hombre eran inseparables; donde iba él detrás le seguía el animal.

Transcurridos unos años, el hombre cayó enfermo y debía mantenerse en la cama. El perro desde el corral se intentaba asomar a la ventana de la habitación donde el pobre se encontraba. Finalmente, después de un largo padecimiento, falleció. Desde entonces, el galgo salía de casa -y por lo que comentaban los vecinos-  acudía a los alrededores del cementerio. Cierto día alguien dejó abierta la puerta del campo santo, y entonces, consiguió entrar. Pasados unos días en la casa del difunto vieron que el animal no regresaba. Tras hipótesis por un lado y por otro del paradero del perro, lo encontraron muerto encima de la tumba de su amo. En el pueblo aún recuerdan este suceso, y añaden que nunca han conocido un perro tan fiel.


martes, 24 de septiembre de 2013

El hombre y la vaca


Me contaron un bonito cuento sobre un hombre y su vaca, y lo quería compartir con vosotros.
Había una vez un hombre que vivía muy preocupado, ya que sacaba su vida adelante gracias a la única vaca que tenía. Pensaba constantemente que una vez muriera el animal, no iba a poder subsistir, pues solamente disponía de ese recurso. Pasaron los años y finalmente la vaca murió. En ese momento, en contra de las expectativas del hombre, al verse sin el animal, se las tuvo que apañar. En esa búsqueda consiguió ser mucho más afortunado.

Moraleja: Durante años había estado sujeto a una preocupación, y eso no le dejó ver la solución. Una vez se le presento el problema real, se la tuvo que ingeniar para sacarse las castañas del fuego.

jueves, 19 de septiembre de 2013

Perros y amos

Ayer vi una película que me recomendó una amiga, y según la estaba viendo me recordó al relato que os mostré ya hace unos meses sobre unos perros en el pueblo de La Zarza que fueron  muy leales a su dueño, incluso hasta después de muerto. La película está basada en un caso real acontecido en Tokyo.  Se titula “ Siempre a tu lado”. Como podéis ver sorprendentes historias reales de lealtad de perros con amos y amos con perros se dan en todas las partes del mundo.

Aquí os recuerdo el relato recogido en el pueblo, y de paso, si no la habéis visto, os recomiendo la película.

No son pocas las veces que se indica que el mejor amigo del hombre es el perro, ya que es un animal muy leal que acompaña a su dueño en todas las ocasiones, incluidos en los momentos más difíciles. En referencia a esa creencia tan extendida, señalaré un suceso acaecido en La Zarza de Pumareda hace muchísimos años. Los vecinos más ancianos del municipio recuerdan que sus abuelos cuando contaban el relato ya indicaban que había ocurrido bastantes años atrás, por lo que se hace difícil situarla en el tiempo. Aquí os lo presento.

Había un pastor en el pueblo, como tantos y tantos otros, que pasaba todo el año, día y noche, en el campo cuidando de sus ovejas con sus dos perros fieles. Cierto día, el hombre ya mayor, falleció.

Cuando los vecinos se dispusieron a trasladar el cuerpo sin vida hasta el mismo pueblo, los perros, por más que los acompañantes lo evitaban, seguían detrás a su ya difunto amo. Finalmente, tras la insistencia de unos y la perseverancia de otros, consiguieron que los perros regresaran al campo con el rebaño.

Aquel mismo día por la noche, tras haber sido enterrado el hombre, los perros habían olisqueado el camino que les llevaba hasta el pueblo, y allí se acercaron. Al parecer se pasaron la noche entera aullando. Así pues, el comentario del pueblo a la mañana siguiente fue que no pudieron pegar ojo, ya que los perros no habían permanecido en silencio ni un solo instante. Pero ahí no acaba la historia. Un hombre se acercó al cementerio y cual no sería su sorpresa al ver que en la tumba donde yacía el pastor la tierra estaba levantada.

Según parece, los perros habían pasado parte de la noche escarbando en el lugar, ya que habían olisqueado que allí se encontraba su amo y aunque intentaron sacarlo, por suerte, no lo consiguieron.

 

"Ajumarse"

Ahumarse o "ajumarse" con el humo de los tomillos bendecidos en la procesión del Corpus y quemados la noche de San Juan se decía que era bueno para el reuma y otras dolencias.

Fuente: Manuel Hernández

martes, 17 de septiembre de 2013

En el día de San Juan


En una ocasión escuché decir que en el día de San Juan en el pueblo de La Zarza hace ya unos años se llevaba a cabo un ritual. Decían que en ese día alrededor de la hoguera acudían los vecinos a lavarse los ojos con el humo de la hoguera. Al parecer, se realizaba en creencia de que ese acto purificaba. ¿Habéis oído alguna vez algo sobre este ritual?

domingo, 1 de septiembre de 2013

CIEGALUBIAS


-          ¡Eres un ciegalubias!

-          ¿Ciegalubias?

-          ¡Que no lo ves!

-          Pero…¿ciegalubias?

-          Porque las alubias son ciegas.